Por
Fredy Rivera:
Escribir un libro de cocina, es una gran bondad que nos brinda un cocinero, pues nos da la posibilidad de aprender a comer y a su vez de brindar placeres a nuestros amigos o seres queridos; también ofrece la posibilidad del progreso social y económico, pues en él, no sólo están las instrucciones para cocinar sino para trabajar, para vivir. La comida es el combustible del hombre.
No soportaría que las recetas de cocina fueran textos proscritos, patentados y ocultos a la humanidad. Creo que nadie lo toleraría; nos quitarían el derecho a alimentarnos, a disfrutar, a vivir. ¿Acaso puede existir alguien tan perverso como para adjudicarse derechos sobre las papas fritas, el arroz cocido o la sopa de verduras?
Los cocineros solemos ser gente arriesgada, que experimenta y busca por el mundo sabores y posibles combinaciones que nos den el plato perfecto. Un cocinero de verdad, jamás oculta el saber, disfruta tanto com partiendo una receta como preparando el plato mismo. El mejor cocinero no es aquel que más recetas conoce y se las guarda, sino el que es capaz de compartir; es decir, el que tiene la capacidad de enseñar y dar. No es un cocinero aquel que sabe preparar deliciosos manjares pero lo hace sólo para él y no muestra su talento al mundo, a sus amigos o clientes.
Dado esto, algún día me dí cuenta que si compartía mis programas como comparto mis recetas, me convertía en una mala persona, infringía leyes y aparentemente, le vulneraba los derechos de autor a algunas personas o empresas. Pero, ¿cómo es posible que com partir sea algo malo? ¿por qué el dar es ilegal?. Si yo no podía dar mis recetas me sentía miserable y frustrado. No dar mis programas que al fin y al cabo sólo son información, me hacía sentir malvado. Así que decidí hacer algo para cambiar esto.
Comencé a buscar por el mundo como cuando se busca una especia extraña, buscando esa receta o esa fórmula para poder dar y recibir sin convertirme en delincuente. Además creo que si tienes algo bueno y lo das, eres muy bueno y si tienes algo malo y lo das eres muy malo; es decir, que si le doy a alguien un program a de computador que es malo porque me impide compartir y ser libre, lo estoy esclavizando. Si tengo un manjar, lo doy. Si tengo un veneno, lo tiro. Esa es la lógica del cocinero.
Así descubrí que existían programas de computador que no sólo se podían utilizar sino que todos podíamos conocer su receta y compartirla con los demás. En otras palabras, el sueño de un cocinero, algo como no sólo servir el plato sino enseñar a prepararlo.
Quién dijo que fuera fácilNo escogí el software libre y GNU/Linux porque fuera fácil. Lo escogí porque es libre y puedo ser un mejor ser humano si lo uso y mejor aún si lo comparto y difundo. Pero no es de asustarse, pues si lo pude hacer yo que soy cocinero y disfruto entre sartenes, woks y cuchillos ¿por qué no tú que eres ingeniero, matemático, cineasta o arquitecto?
El camino es caminando y sólo es cuestión de seguir. Al principio intenté con lo que pensé que era más sencillo, es decir programas que supuestamente lo hacían todo por mi. Descubrí un sistem a operativo llamado SUSE que m e parecía muy similar a lo que había trabajado. Lo instalé según las instrucciones que traía en un libro gordo y pude hacer muchas cosas. Sin embargo me dí cuenta que no era absolutamente libre y me sentí decepcionado. Así que decidí abandonarlo y seguir en busca del platillo especial de libertad. Me enteré que lo más cercano a la libertad era un sistema llamado Debian, que estaba soportado por miles de programadores y usuarios libertarios, pero que tenía la fama de ser el sistema operativo de los hackers, los gurús y toda la gente que sólo vive para el oficio de los computadores. Recordé la conversación con un comensal científico que alguna vez me dijo: Si lo hizo un humano como Einstein ¿por qué no lo puedo hacer yo que tengo el mismo cerebro?.
Tuve mucha suerte a elegir Debian como mi distribución de GNU/Linux. Ahora me doy cuenta que no sólo es el sistema operativo más robusto y estable que jamás he tenido sino el más libre, manejable y fácil de usar, aunque llegar a este punto me ha costado cierto trabajo y esfuerzo. Pero recuerdo a Don Quijote cuando dijo: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres". Así que el esfuerzo que he invertido es un costo mínimo para conseguir ser libre.
Parece dramático, pero ser libre desde el uso de las herramientas, es el primer paso para conseguir la libertad, pues la libertad además de ser contagiosa, se esparce por la vida como la sangre. Y así como soy libre en el uso de software, quise libertarme de mi teléfono celular y lo logré. Quise libertarme de los noticieros de televisión y lo logré. Creo que la bella locura de ser libre, le ha dado un nuevo impulso a mi creatividad.
Para ayudar a contagiar al mundo de los no informáticos, estoy preparando mi libro "El Cocinero que instaló GNU/Debian y tuvo éxito" como una guía para personas no técnicas que q uieran empezar a conseguir su libertad desde el uso de ese magnifico sistema operativo y que hasta ahora no se han atrevido por la mitificación de la que se ha encargado la misma comunidad, que por fallas de comunicación cierra las puertas al ciudadano y al usuario final de programas informáticos, que son la base para que la sociedad se libere de las multinacionales del software y la comunicación, quienes distribuyen sus programas y mensajes diseñados para que la gente se embelese con el supuesto uso fácil y cesen cada vez más la capacidad de asombro y el ejercicio de analizar y aprender.
Mi libro es un manual para más que "dummies", que lleva al lector paso a paso por el proceso de instalación de un sistem a GNU/Debian con bastantes referencias y aclaraciones de cada proceso que se dan por sentados en la mayoría de los manuales, pues asume que todos sabemos qué es un "sector de arranque" o una "partición". Para mi libro todos los lectores son cocineros que no tienen ni la más remota idea de los componentes de su computador y necesitan que un amigo los lleve de la mano por este proceso, la mayor de las veces, tortuoso e incierto.
¿Y qué le falta para sacarlo del horno?Pues la verdad, no mucho, está casi todo cocido y dorado. Espero la salida de "Etch", la próxim a versión de Debian que está "Congelada" en el momento de escribir esta reseña, (es decir está en la etapa previa a ser lanzado como estable, según el procedimiento de Debian). Otra cosa importante es conseguir el patrocinador o editor que desee publicarla en papel, según las condiciones de la licencia Documento-GPL o Creative Commons. Esto es sumamente importante para que el medio no contradiga el mensaje. Por eso y mucho más:
¡Viva el GNU/Linux!